PTTAS

"Fuí a los bosques porque quería vivir a conciencia, queria vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, y dejar a un lado todo lo que no fuese vida, para no descubrir en el momento de mi muerte, que no había vivido" H.D.Thoreau

Day 173 1/2

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    Quietly I reach the wall where I heard the scream coming out. Now the room remains in silence, my steps nearing the wall sound like a countdown. There is something behind that wall and I have to find out the way to reach the other side. There is a huge painted portrait of Broco on the wall. I look carefully and I find out that the frame is attached to the wall, as if it was a door instead of a picture. I start examining the frame with the hand and then one of my fingers moves a little bird carved in the frame and then the whole painting opens leaving a dark space which leads to a secret room. The light slightly lights the room and I distinguish a female face on the far corner. The poor girl is staring at me. Beneath the bruises an innocent beauty hides, like a relentless drop of hope.

    One bullet a damsel in distress, couldn’t ask for more excitement! I come nearer and then I see it next to the girl there is a filing cabinet. Inside it there are plenty of folders, and one of them has something written on it. I look closer and I read: “Top Secret”. This is it!

    Suddenly the sound of steps shakes me up, I must go. But something stops me, the girl is grabbing my jacket. It’s against the rules, but I can’t leave her here alone.

    I can’t hear any more steps, so we head towards the corridor. The girl is extremely weak so I have to carry her weight. We walk some steps towards the sole window of the building but the sound of shootings surprise us from the back. They were right behind us waiting all this time!

    There is no time to go back, and couldn’t make much with just one bullet in the magazine. I run as if this was my last time. Suddenly we reach the window and CRASH, we break it into million of tiny crystals.

    We land on the ground, sharply but safe! The gunfire has not stopped, I must find out a way out of Broco’s territory. We crawl around the building without been seen and there, in front of us there is the fancy and brand new acquisition of Broco, a convertible!

    We run away leaving the bullets behind us, once again we’ve managed to fool Broco’s security. But there is something wrong, the girl is still mute. Oh God, she’s been hit by one bullet… The girl was condemned to live in that dirty dark hole or die.

    Poor innocent child, too young to be gone. A tear slides on my face. Juanito, you are much stronger than this. Yes, and I should vengeance her death, at least we have the Secret Folder .Quickly I Open it, there is just one paper inside, and on the paper an address written in red: 126 Dougstone St. Palo Alto, CA

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song#12

UNDERWORLD – Caliban’s Dream

Una pequeña gran obra que nos ha dejado los JJOO de Londres. Esta pieza es la que acompañaba a la fuego olímpico por el estadio hasta la antorcha central (ese curioso cáliz, me pareció de lo mejor de la ceremonia de la apertura)

12. La cultura se sirve con patatas

En la Europa del finales del siglo XVIII reinaban el vocerío y la confusión consecuentes del fin de la Revolución Francesa. El Siglo de las Luces cerraba sus puertas dejando tras de sí hombres ávidos de conocimiento y prestos a encontrar respuestas en un mundo poblado de misterios. Entre ellos destacaron grandes intelectuales de las Matemáticas y de la Física, de la Política y de la Economía, de la Biología y de la Medicina. Pero hubo un galo llamado Jean Anthelme Brillat-Savarin, y jurista de profesión, que se dirigió hacia sus ilustres contemporáneos y retando a la dictadura de la razón sentenció: “el descubrimiento de un nuevo plato es de más provecho para la humanidad que el descubrimiento de una estrella”.

Esta cita llegó hace poco a mis oídos y durante las últimas semanas he podido comprender la verdad que esconden esas palabras. La gastronomía nos habla de muchas cosas a parte de ingredientes y recetas. Cuando nos encontramos con un plato nuevo no sólo experimentamos una combinación de sabores exóticos, sino que estamos degustando toda una cultura que se esconde tras la elaboración de ese plato. Incluso me arriesgaría a decir que si algo puede englobar toda una cultura, eso es la gastronomía.

Un plato nos puede hablar del origen geográfico de un pueblo dependiendo de la procedencia de sus ingredientes. E incluso podemos encontrar Historia si vemos que se combinan ingredientes que crecen en lugares distantes entre sí. Igualmente podemos encontrar usos religiosos que se dieron a la comida y que se consolidaron en la tradición culinaria de los pueblos. Y así, podría seguir ejemplificando cómo la comida nos habla del lenguaje, del clima, de la gente, de la economía, de la tecnología y de muchos otros aspectos por los que se define una cultura.

Si ahora os preguntara por la ciudad Los Ángeles, muchos os referiríais a ella como el imperio del cine americano y hogar del estrellato hollywoodiense. Y aunque esto no deje de ser cierto, lo que se vive en el día a día dista mucho de los grandes estudios y las limusinas relucientes. Los Angeles, ante todo, es un punto de encuentro para todos los pueblos del globo. Y aunque esto ya lo sabía, en el fondo, no lo conocía hasta que decidí experimentar toda esa variedad cultural con el paladar.

México, por cercanía y por imigración, es una de las culturas que ha conseguido asentar profundamente sus raíces. De toda su oferta gastronómica mi preferido es el “mole verde”, una salsa de verduras con la dosis suficiente de picante que se sirve sobre pescado, carne o verduras… esa elección viene a ser indiferente ya que el mole impone su intenso sabor sobre el resto. Aún así, es más frecuente que termine comiendo los “tacos al pastor”, ya que los americanos han conseguido contagiarme su adicción por ellos.

Otra cultura que descubrí fue la argentina, famosa por sus carnes, y con razón. El día que pude descubrir y disfrutar de las “entrañas” (que no son tripas de vaca como yo pensaba) me acompañaba Junior y por tanto hablábamos en castellano. Dio la casualidad de que un español comía a nuestro lado y reconoció mi acento, pero no era un cualquiera al parecer, sino el mismísimo actor de Cuéntame Como Pasó, William Miller. No sé si lo conocéis… yo tampoco, pero mentí educadamente para no herir su ego y tras charlar un buen rato me permitió seguir degustando mis deliciosas “entrañas”.

Según me contaron el “Pho” es un plato coreano que en poco tiempo se ha hecho con todas las esquinas de la ciudad. Personalmente, no me entusiasmó demasiado la sopa de espaguetis de arroz con soja. En cambio, los restaurantes coreanos cuentan con una modalidad de barbacoa increíble. Todo está pensado para que tú mismo puedas asar la carne que te sirven cruda sobre un grill integrado en la propia estructura de la mesa. Puede que fuera más el concepto que la materia prima lo que me cautivara, pero no por ello deja de ser digno de admiración.

Y por supuesto, no voy a dejar de comentar la gastronomía anfitriona. Aunque ya lo mencionara hace unas semanas, lo más sorprendente son simple y llanamente las hamburguesas, jugosas y crujientes al mismo tiempo. Aun así también hay otros casos  de clara identidad estadounidense como  el “brunch” (breakfast & lunch), que combina al mismo tiempo la cantidad propia de una comida con los platos propios del desayuno americano: tortitas con sirope, huevos fritos, beacon, patatas fritas, café… Hasta aquí todo me era conocido desde mi anterior viaje por estas tierras, pero esta vez he podido descubrir otro ejemplo 100% american style que creo que supera lo visto hasta ahora. Se trata del plato estrella de la famosa cadena de restaurantes “Roscoe’s” y consiste en un pollo frito aceitosamente rebozado acompañado por dos waffles (gofres grandes), sirope y una bola de queso tipo Philadelphia. Ajá, ¡todo un banquete!

Adipocitos aparte, creo que de alguna manera también he “degustado” la cultura hippie, tan común a este lado del Pacífico. Accidentalmente, tuve la suerte de comer una galletita de cannabis medicinal de uno de mis compañeros de piso. No es que el tipo tenga cáncer terminal, sino que en California hasta Micky Mouse es médicamente apto para el consumo de drogas leves. El porcentaje de marihuana que consumí fue insignificante y tan sólo noté el rico sabor a galletita salada de toda la vida. Por tanto, la cultura hippie sigue siendo un misterio pendiente por descubrir.

Mi intención no es desarrollar a lo largo de este post una tesis doctoral. Así que, aunque también he tenido la suerte de conocer por medio de sus platos a los chinos, los indios, los griegos, los árabes, los cubanos y multitud de otras culturas que me hubieran servido para escribir todo un libro, me quedo satisfecho simplemente mencionándolos.

¡Qué ignorantes encuentro ahora a los ilustradores que se rieron de Jean Anthelme Brillat-Savarin! Si hubiera vivido unos trescientos años más estoy convencido de que hubiera dicho algo como: “EE.UU. no es sino una macedonia de culturas servidas con mucha nata y virutas de chocolate. Es una suerte que cada día puedas dar una cucharada y el paladar te sorprenda al encontrarse con un nueva cultura”.

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song#11

KAVINSKY – Nightcall

De la banda sonora de una de las grandes películas del “2011”, Drive, que extrañamente pasó desapercibida para gran parte de la gente. Os la recomiendo, pero no es apta para todo tipo de públicos.

11. Tiempo libre

Finalmente, la sequía creativa ha terminado. Mi cerebro estaba ocupado regando otras macetas, pero vuelve justo a tiempo para recuperar los brotes verdes de este blog!! (joee, cómo se nota que hace semanas que no escribo)

Durante los primeros días en EE.UU la más mínima chuminada me parecía algo sorprendente y hasta un sandwich de helado era suficiente para escribir un post. Pero con el paso del tiempo me he ido habituando a este entorno social y a unos modos de hacer que ahora me parecen casi propios. Pero aclaremos una cosa, el acostumbramiento no es sinónimo de aburrimiento, y por eso, aunque el factor sorpresa se haya calmado me lo sigo pasando teta. Por tanto, voy a estrujarme el cerebro para resumiros lo que he ido haciendo este último mes.

Si algo gusta no hay razón por la cual no repetir, y así es que las partidas de poker han terminado siendo el vicio de las noches de los miércoles. Desgraciadamente, la suerte me dio la espalda una vez que dejé de ser principiante y los puros también se han vuelto un bien escaso tras esa primera partida, pero eso no quita que todas las semanas pasemos un buen rato.

Igualmente he vuelto a las arenas californianas, esta vez a Venice Beach. Bastante más divertida que la de Sta. Mónica, a esta playa se le conoce como el lugar donde el arte y el crimen se vuelven uno. No sé hasta qué punto será cierto, pero si algo caracteriza al pintoresco paseo marítimo de Venice es la gran variedad de puestecillos y espectáculos que reciben a los centenares de personas que la visitan. Por suerte las playas de Los Ángeles no sólo son larguísimas, sino que llegan a tener una anchura de más de cien metros así que nunca te sientes como una anchoa en lata. El sol pega fuerte en esta parte del globo, así que para las cinco solemos estar sacudiendo las toallas para marcharnos, y es que últimamente me suele acompañar Junior.

Junior es un amigo de mi hermano mayor, Koldo, con el que he quedado mucho últimamente. También he tenido la oportunidad de estar con otra gente que conocí hace siete años en esta ciudad, en concreto Antonio (al que pude saludar en una fiesta) y Denisse.

Esta última es una muy amiga de mi hermana Zuri de procedencia cubana. Fue la primera que se puso en contacto conmigo nada más instalarme, me invitó a una barbacoa y ahí pude conocer a toda su familia. Hace poco más de un año que terminó sus años en la marina americana, así que tenía muchas historietas que contar. Pero lo más divertido fue ver cómo desde el más pequeño de la casa (de apenas 7 años) a las personas más mayores empezaban a bailar en cuanto empezó a sonar la música. También pude comprobar que la gastronomía cubana va más allá del arroz con huevo y plátano frito, pues mientras ellos bailaban me fueron acercando hasta 7 platos distintos (y yo no iba a decirles que no).

La última vez que os saqué el tema de las fiestas fue el 4 de Julio, día en el que se celebra por todo lo alto la Independencia. En nuestra casa empezamos como siempre con una barbacoa y jugando al BeerPong, pero terminamos en el tejado tirando nuestros propios cohetes, todo un espectáculo. Últimamente no tenemos muchas fiestas en casa, pero Justin va a terminar un video viral en breves y estoy seguro de que será motivo suficiente para llenar otra vez el bidón de cerveza. A parte de eso, si salgo por la noche es en casa de alguien porque aquí… sigo siendo menor de edad.

La única vez que conseguí entrar en un pub fue porque Junior conocía a uno de los camareros que me abrió la puerta trasera. Para mi sorpresa el bar era por así decirlo la antesala del establecimiento, una vez pasada la barra te encontrabas con diferentes espacios, cada uno con su música y con su gente. A un lado un grupo que parecían ejecutivos trajeados hablaban mientras escuchaban blues y a diez metros, en otra sala, unas rubias ideales bailaban Call Me Maybe. Pero lo más desconcertante de la noche fue encontrarme por primera vez cola para entrar en los baños de chicos y ni una sóla fémina esperando para entrar en el de mujeres.

Todavía queda mucho por contar, pero mi cerebro pide azúcares. Todo el mundo, al cambiar cambia de aires, experimenta una curiosidad insaciable, pero con el paso de los días uno se acaba acostumbrando. Aunque no dejemos de hacer cosas divertidas, la curiosidad adormecida nos lleva a percibirlas como habituales… y hasta que volvemos a nuestros rutina de siempre (en casa o en la uni) no nos damos cuenta de lo divertidas que fueron esas experiencias.

He aquí la razón por la que la constancia es tan difícil, pero a la vez tan preciada, mientras todavía esté aquí. Parece ser que últimamente los posts habían pasado a estar en peligro de extinción, pero haremos todo lo posible para volver a repoblar el blog (y con suerte, también dejar de usar este tipo de metáforas tan raras).

song#10

Loquillo – Cadillac Solitario

Hoy cruzo el ecuador de mi estancia en LA. Es domingo, día tranquilo y de morriña, la canción viene a pedir de boca #graciasbari

10. “Cuando llegue la inspiración, que me encuentre trabajando” P. Picasso

muchas notas, varios gráficos y un dossier

Se dice que vine a la meca del cine a trabajar, pero muchos sospechan que más bien encontré una muy buena excusa para disfrutar del verano en la costa californiana. Por eso, a falta de dos días para traspasar el ecuador de mis prácticas, creo que va siendo hora de explicar a qué me dedico cuando no estoy en una barbacoa, tumbado en la playa o jugando al Beer-Pong.

Las oficinas de la productora en la que trabajo, Hero Pictures International, se encuentran situadas en los antiguos estudios de la Warner. Desde la calle sólo se ven un complejo de edificios llenos de oficinas que rodean una manzana entera. Pero en el centro se encuentran escondidos unos pabellones de unos 25 metros de altura en los que antiguamente se rodaban películas como “Cantando bajo la lluvia”. Desgraciadamente, todo el glamour que antes despedían estos estudios se mudaron a otro lugar y ahora sólo se utilizan para rodar series como la  vampiresca “True Blood”.

Para llegar a nuestras oficinas hay que atravesar un pasillo en que se encuentran las salas de casting. Es muy divertido llegar todas las mañanas y ver a toda esa gente ensayando sus líneas con los guiones en las manos mientras rezan para no ponerse más nerviosos. Ninguno de ellos es famoso, pero supongo que hasta Meryl Streep y Jack Nicholson pasarían por ello en su día, puede que en ese mismo pasillo.

Nuestra oficina no es muy grande pero suficiente para los que estamos. A veces no cuento con escritorio, pero generalmente mi ocupación no exige más que una silla de despacho. Hasta la semana pasada me dedicaba a presenciar reuniones, leer documentos y hablar con los que trabajan ahí, pero el lunes me entregaron una copia del guión sobre el que están trabajando ahora mismo.

Mi cometido es analizar la historia y redactar las conclusiones en un documento. Desde que me lo entregaron poco hago más que leer y releer le guión cubriendo los márgenes de notas y asteriscos. Cuando termino el día mi cerebro termina más seco que un cacahuete y por mucho que me he esforzado estos días por escribir un post no me salía nada más que hablaros del desarrollo de los subtramas o de la credibilidad de la fuerza antagonista.

En un principio calculamos que me llevaría unos 3 días llegar a unas coclusiones, pero resulta que este último semestre cursé “Fundamentos de Guión” y como tengo todo fresco en la cabeza, estoy haciendo un minucioso estudio de todos los rasgos narrativos del guión. No tienen prisa por que termine, así que me estoy trabajando una exposición muy detallada con un dossier de unas 25 páginas e incluso con gráficas en DIN A3. Puede que todo este esfuerzo no aporte mucho al proyecto pero a mí seguro que sí.

Se dice que vine a la meca del cine a trabajar y eso es lo que hago. Poco a poco me doy cuenta de que mucha gente con talento se echa a perder por pensar que el arte y el trabajo son dos ámbitos independientes. Es una lástima porque no creo que existan muchos artistas que no hayan sangrado su arte. Puede que las personas con las que me encuentro sudando todas las mañanas no terminen ganado un Oscar, pero por lo menos habrán sudado.

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song#9

Bon Iver – Towers

Esta banda ganó este año el Grammy al Mejor Artista Revelación. Me gusta mucho. 

9. Una Lección Aprendida

bueno, bonito y barato

A las nueve de la mañana el Honda rojo me esperaba frente al jardín como de costumbre. Ese día el coche no nos llevaría a las oficinas de West Hollywood sino a Temécula, un pequeño pueblo en el sur de California. Era martes 3 de julio e iba a comprender una lección fundamental como futuro profesional.

Debido a una de esas casualidades que hacen a la vida emocionante, Tyler pasó a involucrarse en la industria del vino hace apenas un mes. Ese día había quedado con un representante vinícola al sur del estado así que le acompañé pensando que algo podría aprender.

La reunión en sí fue breve y precisa, se abordaron diversos temas pero se evitaron puntos más peliagudos. Yo no entendía cómo habíamos viajado dos horas en coche para tan poca acción y sin llegar a concretar nada. Pero una vez terminada la sesión Tyler, que sabía perfectamente cuál era su papel, le invitó a comer a una buena bodega que se encontraba por la zona. El representante picó el anzuelo y en 20 minutos estábamos sentados en una terraza escalonada con vistas a un extenso mar de viñedos.

He de decir que fue la mejor comida que he tenido en EE.UU. hasta la fecha y al representante también le gustó, tal y como estaba previsto. Durante la comida hablamos de temas intrascendentes pero muy interesantes como la uva californiana, la cultura europea o los partidos de fútbol del hijo del convidado. Y entonces llegamos a los postres.

En este punto, Tyler retomó los temas expuestos en la reunión y esta vez los abordó con el objetivo de aclarar dudas y llegar a acuerdos. Lejos del clima áspero que se respiraba en el despacho, la disposición del representante era mucho más cercana y honesta, y para cuando nos ofrecieron café  todo estaba zanjado. En prueba de su buena fe con lo acordado, el representante nos invitó a una cata en unas bodegas de la zona que conocía bien.

The Briar Rosa Winerry son unas bodegas que presumen de una larga tradición y de unos edificios íntegramente diseñados por uno de los dibujantes originales de Disney (la semejanza con la casa de BlancaNieves es palpable en cada esquina). El edificio principal está construido sobre piedras que se sustentan gracias a un entramado de troncos. Dentro, en una sala revestida de madera nos esperaban tres copas dispuestas sobre una mesita de jardín.

Nos dieron de probar ocho de la veintena de vinos que elaboraban en sus propias viña. Cada nueva botella sonaban estupenda en boca del camarero, pero mi paladar no era tan bueno como para poder corroborar su palabras. Aún así, mis comentarios sobre la acidez, el cuerpo y el nivel azúcar fueron generalmente ratificados por el camarero, pero ya se sabe que “el cliente siempre tiene la razón” y esas cosas… Poco después ya estábamos en la carretera de vuelta a L.A.

Durante el trayecto de regreso me acordé de una frase que mi padre suele repetir: “no sólo hay que saber hacer cosas buenas sino también convencer a la gente de que son buenas”. Me di cuenta de que los métodos poco ortodoxos de Tyler ayudaron a convencer al representante al igual que el camarero hacía a su vino más excelente con toda esa palabrería. Y así, el martes, comprendí que si quiero hacer cine también he de ser capaz de vender cine.

P.D.: Que no se malinterpreten mis palabras, no me estoy vendiendo a Hollywood, simplemente voy comprendiendo cómo funciona el mercado audiovisual. Sigo apoyando al cine de autor e independiente como parte esencial e imprescindible del mundo del cine. Algunos prefieren sacrificar el pan para meterse de lleno en el arte, yo prefiero manosear el arte mientras mastico pan 🙂

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song#8

Modest Mouse- Worl At Large

Esta es canción de madrugada durante época de exámenes, viene muy bien para desconectar.